Respecto a ese Pueblo, aclaro que su ubicación se sitúa más exactamente en la Cuarta región. Sin embargo, los tengo como parte de la región de Atacama, porque son cientos los hermanos Diaguitas que habitan esta región y  por su tremenda cercanía, cariño y aporte a nuestra cultura, son parte de Atacama también.

LOS DIAGUITAS:

 

Cuando Diego de Almagro llegó a los valles transversales, en 1536, encontró diferentes pueblos nativos a los que hoy se conocen como diaguita. Ese nombre se les dio a principios del siglo XX. Pues, según las investigaciones, sus costumbres fueron muy parecidas a aquellas de unos indígenas argentinos conocidas también como diaguita.

 

      LOS HABITANTES DE LOS VALLES TRANSVERSALES

 

Los diaguita ocuparon los valles de Copiapó, Huayco (hoy tercera región), esquí, Limarí y Choapa (hoy cuarta región). Esta zona comprende los llamados “valles transversales” y se le conoce también como norte chico. Los valles cruzan el territorio chileno de cordillera a mar, son angostos, rodeados de altas montañas y por el centro corre un rió que lleva su mismo nombre. El clima es seco, llueve poco en el invierno y la mayor parte del año brilla el sol. El paisaje es árido, pero el suelo junto a los ríos es fértil. Justamente en esos valles instalaron los antiguos habitantes de chile.

 

SUS CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

 

No se conoce demasiado sobre la historia de los diaguitas, tampoco sobre su aspecto físico, pero se sabe que median entre 1,65 y 1,68m. Los primeros cronistas los describen como de piel tostada, musculosos, de cabellos negros, alegres y amables. Tenían por costumbre pintarse el rostro con líneas y triángulos negros alrededor de los ojos.

 

¿Quiénes fueron los diaguitas?

 

Muchos siglos antes que llegaran los diaguita a los valles del norte chico, vivían allí bandas de nómadas que se dedicaban a la caza de gigantescos animales prehistóricos, como por ejemplo el mastodonte y el milodonte. Hoy sabemos de su existencia a través de los esqueletos encontrados en diversas partes de los valles. También conocemos parte de la historia de los pueblos antiguos mediante numerosos petroglifos o de las llamadas “piedras tacitas”.

Siglos después, habitaron allí otras culturas una de las cuales conocemos hoy como los diaguita. Ellos formaron tribus sedentarias que vivieron en los valles, dedicados a la agricultura, a la crianza de camélidos y a la caza.

Los diaguitas vivieron también en la pre cordillera, en donde explotaron las minas de oro, plata, turquesa, lapislázuli, cobre y otros minerales. Otros pueblos diaguitas se establecieron junto al mar y se dedicaron a la pesca. Entre las tribus comerciaban a través del trueque; quizás los que vivían en la cordillera ofrecían joyas y los de la costa entregaban a cambio mariscos y pescados. Sin embargo, al parecer, unas de las actividades principales de los diaguitas fue la alfarería.

 

         LA ORGANIZACIÓN SOCIAL

 

Según cuentan los cronistas españoles, cuando ellos llegaron a los valles transversales encontraron una sociedad organizada, que vivían en tribus formando pequeños poblados. Cada valle estaba dividido en dos partes y gobernado por dos caciques. A uno le correspondían las tierras de la cordillera o sector alto y a otro las de la costa o sector bajo. Las decisiones importantes las tomaban en conjunto, a veces se ayudaban y se decían “hermanos”, pero parecían ser que no siempre eran muy hermanables, pues a menudo había conflictos entre ellos. Cada poblado tenía su propio jefe, que era tal vez algo así como un alcalde hoy en día, pero obedecía las órdenes del cacique mayor. Un cacique podía tener hasta diez a doce esposas.

 

       LOS DIAGUITA DOMINADOS POR EL IMPERIO INKA

 

En 1536 los diaguitas ya vivían bajo la dominación de los incas. Alrededor de 1471, el inca Túpac Yupanqui había enviado sus tropas a conquistar la parte sur de sus territorios o kollasuyu, por lo tanto desde entonces la zona diaguita perteneció al imperio inca. Los diaguitas fueron obligados a enviar tributos al inca, los que consistían principalmente en minerales y lanas. Sin embargo, los incas introdujeron sus sistemas de organización, mejorando los métodos de cultivo de la ganadería y la minería. Como los inca eran artistas de la cerámica, también influyeron en la alfarería diaguita cambiando la forma y las pinturas de los cantaros y platos cerámicos. Los incas permitieron que los pueblos diaguitas siguieran gobernando por sus propios caciques. Algunos de ellos fueron aldequin, cateo, gualenica, marcandey, cataloe. Se cuenta que los incas obligaron a los diaguitas a guiarlos hasta el valle del Aconcagua, en donde vivían los pikunche. 

 

La Alfarería: 

Los diaguitas son famosos por su alfarería. Los platos, jarrones y cántaros de esta cultura se cuentan hoy entre los objetos más hermosos dejados por las culturas americanas. Los artesanos elaboraron la cerámica con diferentes formas, colores y dibujos, pintando con colores blancos, ocre, negro y rojo con líneas y zig-zag, formando grecas y representando animales o personas. Hoy sabemos de ellos gracias a las excavaciones de los arqueólogos que han encontrado estos objetos junto a las tumbas de estos antiguos diaguita. Se desconoce la técnica y herramientas que usaron, pero las podemos apreciar en algunos museos, por ejemplo: en el Museo Arqueológico de la Serena, en el Museo del Limarí en Ovalle y en el Museo Chileno de Arte Precolombino de Santiago.

 

 

Sus alimentos: 

Tal vez en la época de los diaguitas  no fue tan difícil conseguir alimentos plantando maíz, porotos, papas, quínoa, legumbres y frutas. Consumían la carne de ave, cabras llamas y guanacos, ya sea fresca o en charqui. Muchos de estos alimentos los secaban al sol, los molían en morteros de piedra y los guardaban en hoyos cavados en el suelo.

Uno de los vegetales que más llamo la atención de los españoles fue el cactus, cuyo fruto de color verde y sabor acido se llama copao. Los diaguitas cultivaron algodón que les sirvió como material para su vestimenta.

Las tierras de los valles transversales son aún fértiles. Actualmente, en los valles y cerros se encuentran plantaciones de viñedos, papayos, paltos chirimoyos y olivos.

 

 

Sus creencias:

No conocemos mucho de las auténticas creencias de los diaguitas, puesto que al llegar los Incas a su territorio les obligaron a adoptar su propia religión. Cuando llegaron los Españoles los diaguitas, adoraron al sol, a la luna y rendían culto a las montañas, tal como lo hacían los Inka. Al Chamán o sacerdote le llamaban hambi-camayo y él era la autoridad encargada de aplicar los castigos dentro de la sociedad diaguita. El hambi-camayo era, además, el médico conocedor de las hierbas medicinales para curar las heridas o enfermedades.

 

 

El idioma: 

Los cronistas Españoles observaron que en cada valle diaguita se hablaba un idioma diferente. Sin embargo, algunos investigadores opinan  que en  la zona del valle del Elki se hablaba un idioma semejante al Kakan, la lengua de los diaguitas argentinos. Este idioma se extinguió junto con la etnia diaguita y hoy solo se supone que palabras como Elki o limarí podrían tener origen Kakan.

 

¿Qué sucedió con ellos? 

En 1540, cuando Pedro de Valdivia y su ejercito llegaron a los valles transversales, existían aproximadamente 20.000 indígenas diaguita. Les llamó la atención que había más mujeres que hombres. Se supone que muchos hombres murieron en los conflictos con los Incas o fueron enviados a otros territorios en calidad de colonos o mitimaes. Otros se contagiaron con las enfermedades que trajeron los Inca desde el Perú o los españoles desde Europa y el resto se mestizó con Inca, Mapuche y españoles. La etnia de los diaguitas desapareció y de ellos nos quedan hoy sólo las muestras de su alfarería.

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